VOLVER A EMPEZAR

Septiembre no es un mes más. Es el momento en el que las ideas vuelven a convertirse en proyectos.

Hay meses que parecen una simple continuación del anterior.

Septiembre no.

Septiembre tiene algo de punto de partida.

Quizá porque llega después de una pausa. Quizá porque venimos de unas semanas en las que, de una forma u otra, hemos cambiado el ritmo. O quizá porque durante el verano muchas cosas se detienen, pero no desaparecen. Permanecen ahí, esperando a que volvamos a mirarlas con otros ojos.

Y eso es precisamente lo que ocurre ahora.

Volvemos a abrir agendas.

Recuperamos conversaciones.

Revisamos presupuestos.

Retomamos proyectos.

Contestamos correos que quedaron pendientes.

Volvemos a llamar a clientes, arquitectos, interioristas, distribuidores, colaboradores y fabricantes.

Y, casi sin darnos cuenta, volvemos también a imaginar.

Nuevos espacios.

Nuevos hoteles.

Nuevos restaurantes.

Nuevas terrazas.

Nuevas residencias.

Nuevas oficinas.

Nuevos lugares donde vivir, trabajar, descansar, encontrarse o compartir.

Porque después del verano no solamente volvemos al trabajo.

Volvemos a empezar.

SEPTIEMBRE, ESE SEGUNDO COMIENZO DEL AÑO

Enero suele llevarse toda la fama.

Los nuevos objetivos.

Los buenos propósitos.

Las agendas nuevas.

Las previsiones.

Los planes.

Pero quienes trabajamos en el mundo de los proyectos sabemos que septiembre tiene muchas veces una fuerza incluso mayor.

Es el momento en el que muchas decisiones empiezan realmente a tomar forma.

Durante los meses anteriores se han dibujado ideas, se han estudiado ubicaciones, se han planteado presupuestos y se han definido necesidades. Y ahora llega el momento de empezar a concretar.

Lo que hoy es una reunión puede terminar convirtiéndose dentro de unos meses en una apertura.

Lo que hoy vemos sobre un plano puede acabar siendo una habitación de hotel.

Una terraza.

Una biblioteca.

Una residencia universitaria.

Un restaurante.

Una zona de piscina.

Un espacio de trabajo.

Una zona común.

Y ese recorrido entre la primera idea y el resultado final está compuesto por cientos de decisiones.

Algunas grandes.

Otras aparentemente pequeñas.

Pero todas importantes.

LOS BUENOS PROYECTOS NECESITAN TIEMPO

En ocasiones tenemos la sensación de que todo debe suceder deprisa.

Queremos respuestas inmediatas.

Presupuestos rápidos.

Entregas rápidas.

Decisiones rápidas.

Sin embargo, un buen proyecto necesita algo que sigue siendo difícil de sustituir:

tiempo para pensar.

Tiempo para comprender el espacio.

Tiempo para estudiar cómo va a utilizarse.

Tiempo para elegir materiales.

Tiempo para valorar alternativas.

Tiempo para calcular costes.

Tiempo para analizar plazos.

Tiempo para anticipar problemas.

Y también tiempo para hacer preguntas.

Porque cuando hablamos de mobiliario contract, una elección no debería basarse únicamente en si un producto resulta atractivo.

Hay muchas otras variables que entran en juego.

¿Cómo va a utilizarse?

¿Con qué intensidad?

¿Quién va a utilizarlo?

¿Dónde va a instalarse?

¿Será necesario moverlo?

¿Se podrá apilar?

¿Cómo se limpiará?

¿Cómo soportará el paso del tiempo?

¿Qué ocurrirá si dentro de tres años necesitamos reponer una unidad?

¿Existe disponibilidad?

¿Puede fabricarse a medida?

¿Cumple realmente con las exigencias del proyecto?

Diseñar bien también consiste en anticipar todas esas preguntas.

CADA ESPACIO TIENE SUS PROPIAS REGLAS

Una de las cosas más interesantes del mundo del contract es que difícilmente existen dos proyectos iguales.

Un hotel urbano no plantea las mismas necesidades que un resort.

Una residencia de estudiantes no funciona igual que una residencia geriátrica.

Un restaurante no exige lo mismo que una biblioteca.

Una terraza junto al mar tiene condicionantes diferentes a una instalada en el interior de un edificio.

Por eso cada proyecto necesita su propia lectura.

En algunos espacios será fundamental la resistencia.

En otros, la ligereza.

En otros, la capacidad de almacenaje.

La facilidad de limpieza.

La apilabilidad.

La modularidad.

El confort.

La personalización.

La capacidad de fabricación especial.

La rapidez de reposición.

O simplemente la posibilidad de conseguir que un producto encaje perfectamente dentro de una determinada propuesta estética.

Y ahí es donde el producto deja de ser simplemente un objeto.

Se convierte en una respuesta.

ANTES DE BUSCAR PRODUCTOS, HAY QUE ENTENDER EL PROBLEMA

Durante muchos años el trabajo comercial estuvo muy vinculado a enseñar catálogos.

Productos.

Modelos.

Acabados.

Tarifas.

Pero los proyectos actuales necesitan algo más.

Cada vez tiene menos sentido comenzar una conversación diciendo:

“Esto es lo que vendo.”

Resulta mucho más interesante empezar preguntando:

“¿Qué necesitas resolver?”

Esa pequeña diferencia cambia completamente la forma de trabajar.

Porque una vez entendemos el problema, podemos empezar a buscar la solución.

Puede ser una silla.

Una mesa.

Una tumbona.

Un sofá cama.

Una jardinera.

Una barra.

Una pieza fabricada a medida.

Un sistema modular.

Una colección completa.

O incluso la combinación de diferentes fabricantes.

Y precisamente ahí es donde adquiere sentido trabajar con empresas especializadas en ámbitos distintos.

MUCHAS MARCAS, UNA MISMA FILOSOFÍA

A lo largo de los años, desde Despacho Contract hemos ido construyendo una propuesta formada por fabricantes muy diferentes entre sí.

Firmas especializadas en mobiliario exterior.

Empresas con una extraordinaria capacidad industrial.

Fabricantes de mobiliario en madera.

Especialistas en hospitality.

Soluciones para colectividades.

Mobiliario para residencias.

Equipamiento para espacios educativos.

Elementos decorativos de gran formato.

Sofás cama destinados al sector hotelero.

Fabricantes capaces de desarrollar soluciones específicas para un proyecto.

Cada uno aporta algo diferente.

Y precisamente ahí reside su valor.

No se trata de intentar encontrar un fabricante que haga absolutamente de todo.

Se trata de conocer suficientemente bien cada proyecto para saber qué empresa puede aportar la mejor respuesta en cada momento.

A veces será una colección estándar.

Otras veces será necesaria una adaptación.

En determinados proyectos necesitaremos capacidad industrial.

En otros será fundamental la flexibilidad.

En algunos pesará especialmente el diseño.

En otros la resistencia.

Y muchas veces tendremos que equilibrar todas esas variables al mismo tiempo.

EL VALOR DE CONECTAR

Un proyecto está construido a partir de muchas pequeñas decisiones.

Una silla.

Una mesa.

Una lámpara.

Un sofá.

Una tumbona.

Un macetero.

Una barra.

Una habitación.

Una recepción.

Una terraza.

Por separado son objetos.

Pero cuando forman parte de un espacio dejan de funcionar de manera independiente.

Empiezan a relacionarse entre ellos.

Y ahí aparece uno de los grandes retos del diseño.

Conseguir que todo tenga sentido.

Que los materiales conversen.

Que las proporciones funcionen.

Que los colores convivan.

Que los recorridos sean naturales.

Que el mobiliario cumpla su función.

Que el espacio sea bonito, sí, pero también práctico.

Porque posiblemente los mejores proyectos son aquellos en los que apenas pensamos en cada pieza individual.

Simplemente sentimos que todo funciona.

DISEÑO, PERO TAMBIÉN REALIDAD

Las imágenes de un proyecto terminado suelen ser espectaculares.

Espacios perfectamente iluminados.

Mesas ordenadas.

Terrazas impecables.

Habitaciones recién terminadas.

Pero después llega la realidad.

Los huéspedes.

Los clientes.

Los trabajadores.

Los niños.

Las maletas.

La lluvia.

El sol.

La humedad.

Los golpes.

Las limpiezas diarias.

Los cientos de personas que utilizarán esos espacios durante años.

Y entonces descubrimos si las decisiones tomadas durante el proyecto fueron realmente buenas.

Por eso el verdadero diseño contract no termina el día de la inauguración.

Empieza entonces.

Una silla contract demuestra su valor después de miles de usos.

Una tumbona demuestra su calidad después de muchas temporadas al sol.

Una mesa demuestra su resistencia después de cientos de servicios.

Un sofá cama demuestra su utilidad cuando permite transformar una habitación sin complicaciones.

Un buen producto profesional tiene que ser capaz de conservar su función mucho después de que desaparezca el efecto inicial de la fotografía.

PENSAR EN EL LARGO PLAZO

Quizá una de las ideas que más merece la pena recuperar al empezar un nuevo curso sea precisamente esa.

Pensar un poco más lejos.

No solamente en cuánto cuesta algo hoy.

Sino en cuánto durará.

No solamente en cuándo llegará.

Sino en cómo podremos reponerlo.

No solamente en cómo quedará instalado.

Sino en cómo se comportará después de años de utilización.

No solamente en el producto.

Sino en el proyecto completo.

Las buenas decisiones suelen ser aquellas capaces de sobrevivir al entusiasmo inicial.

Las que siguen teniendo sentido cuando pasa el tiempo.

VOLVER CON NUEVAS PREGUNTAS

Cada nuevo curso nos permite también revisar nuestra propia forma de trabajar.

Preguntarnos qué podemos hacer mejor.

Qué necesitan nuestros clientes.

Qué está cambiando en el mercado.

Qué nuevas soluciones podemos aportar.

Qué fabricantes pueden ayudarnos a resolver mejor determinados proyectos.

Y probablemente esa sea una de las mejores cosas de volver.

Descubrir que no regresamos exactamente al mismo lugar del que nos marchamos.

Siempre traemos algo nuevo.

Una idea.

Una conversación.

Una experiencia.

Una intuición.

Una pregunta.

Y muchas veces los grandes proyectos empiezan precisamente así.

Con una pregunta.

EMPEZAMOS

Septiembre vuelve a llenar las agendas.

Volverán las llamadas.

Las reuniones.

Las visitas.

Las muestras.

Los catálogos.

Los presupuestos.

Los planos.

Los proyectos.

Y con todo ello vuelve también una oportunidad.

La oportunidad de crear espacios mejores.

De tomar decisiones más inteligentes.

De elegir productos que funcionen.

De encontrar fabricantes capaces de aportar valor.

De conectar necesidades con soluciones.

Y desde Despacho Contract afrontamos este nuevo curso exactamente con esa filosofía:

escuchar, entender, buscar y proponer.

Porque cada proyecto comienza de una forma diferente.

Pero todos comparten algo.

En algún momento alguien decide volver a empezar.

CONCLUSIÓN:

Si eres un profesional del sector del mueble, interiorismo o arquitectura, desde DESPACHO CONTRACT te podemos ayudar. Nuestro compromiso con la calidad, el diseño y la innovación nos permite representar a las mejores Marcas del Mercado. (NARDI – FREIXOTEL – FENABEL – TAGAR – PLUST OUTDOOR – OMBRELLIFICIO VENETO).

Llevamos más de 28 años acompañando a clientes. 28 años ayudando en el desafío que supone, disponer de las mejores soluciones para el mundo del CONTRACT y HOSPITALITY SOLUTIONS.

Descubre conceptos de decoración e ideas que generen experiencias únicas para tus clientes: www.despachocontract.com

Contactar con nosotros: ventas@despachocontract.com

Si deseas estar al día de todas las novedades que van apareciendo en el mercado acerca de mobiliario para Contract, Hospitality Solutions y Garden. S𝘂𝘀𝗰𝗿í𝗯𝗲𝘁𝗲 𝗮 𝗺𝗶 𝗻𝗲𝘄𝘀𝗹𝗲𝘁𝘁𝗲𝗿 𝘀𝗲𝗺𝗮𝗻𝗮𝗹 pinchando en el siguiente enlace: newsletter

¡Que la emoción y la pasión guíen todos tus proyectos!